スペインの大学改革案は、議論ばかりで、実行されず
El eterno retorno de la reforma universitaria
El debate para transformar los campus arranca sin consenso por la serias discrepancias en torno al poder de los rectores o la independencia frente a las autonomías
El destino de la Universidad creativa, por MARÍA TERESA MIRAS
J. A. Aunión 18 MAR 2013 - 23:10 CET
Al menos siete informes de expertos nacionales e internacionales en las últimas dos décadas han venido a señalar las mismas flaquezas en el sistema universitario español: unos rectorados con problemas de liderazgo; una selección y contratación del profesorado que al parecer no fomenta que los mejores consigan un puesto (muchos hablan directamente de endogamia); una financiación insuficiente (se piden más tasas acompañadas de más becas) y muy desvinculada de los resultados... Y muchas de las soluciones propuestas se repiten una y otra vez sin que se lleguen a poner nunca en marcha o, al menos, no de manera que solucionen las flaquezas de nuestro sistema universitario, como pone de relieve cada nuevo informe. El último de ellos, encargado por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, a un grupo de expertos, se acaba de empezar a discutir con los rectores y las comunidades autónomas. Y las posiciones de partida ofrecen poco margen para el optimismo, en un contexto además de profundo recortes (más de 1.200 millones desde 2010) que según los rectores no son propicios para los cambios.
Pero, en todo caso, ¿por qué cada debate de la reforma universitaria parece retrotraernos a la casilla de salida? Según un bando de la discusión, es por las resistencias al cambio en un entorno tan poderoso como inmovilista. Quienes están en la posición contraria consideran que los mismos grupos de presión vuelven una y otra vez a la carga con sus propuestas equivocadas, neoliberales, que buscan que las universidades funcionen como empresas, perdiendo su vocación de servicio público. En este bando, algunos sostienen que la universidad española no está tan mal —incluso que está muy bien— y que lo que le falta es financiación; y otra parte que, aún aceptando que hacen falta cambios, rechaza los remedios que se le proponen.
Y todo ello, siempre dentro de una discusión embarrada con una dialéctica de combate, una esgrima intelectual descarnada al más puro estilo de las polémicas literarias del Siglo de Oro en la que muchas veces se cruzan las mismas acusaciones desde un bando y el otro, por ejemplo, el fomento de la endogamia y la protección de los grupitos de poder. Eso mismo ha vuelto a ocurrir con el reciente informe de Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español.
Numerosos informes han señalado las mismas carencias desde hace 20 años
Este documento recomienda, entre otras cosas, que un rector con capacidad para nombrar a todos los cargos importantes (decanos y responsables de centros) y para decidir el rumbo de la institución sea elegido de entre académicos prestigiosos de todo el mundo por un Consejo de la Universidad, al que tendrá que rendir cuentas. En este órgano entrarían a participar, eligiendo una parte de sus miembros, las comunidades autónomas. Ahora, tanto el rector como los decanos se eligen por sufragio entre sus propios académicos y el principal órgano de gobierno (al que el rector debe someter una gran parte de sus decisiones) es el Consejo, en el que suelen tener mayoría el propio claustro (formado por docentes y en menor medida, alumnos y personal de administración) y los decanos.
Para la selección de docentes proponen una doble vía: una para ser titulares y catedráticos funcionarios y otra para ser titulares y catedráticos contratados indefinidos bajo los criterios que decida cada universidad. En materia de financiación, insisten en que haya más (que se llegue al 3% del PIB, ahora es un menguante 1,2%), entre otras cosas, para que haya más y mejores becas, pero también que se vincule una parte mucho mayor del presupuesto a los resultados (sobre todo, de investigación), para lo que harían falta muchos más mecanismos de transparencia. Por ejemplo, proponen fijarse en una serie de rankings internacionales (el de Shanghái, el del Times Higher Education y el QS), además de otros nuevos como los basados en los méritos de investigación (sexenios) del profesorado de cada campus o la empleabilidad de los titulados. El ministro José Ignacio Wert ha asegurado que el texto es uno de los puntos de partida de una reforma que discutirá, asegura, con todos los sectores y las comunidades. A pesar de ello, ya ha provocado una gran oposición.
“Atenta contra principios democráticos fundamentales a la hora de trazar su modelo de gobierno; lesiona gravemente la autonomía universitaria y la libertad de cátedra; a la vez que consagra un modelo universitario jerárquico, endogámico y posiblemente corrupto”, escribe en el blog Colectivo Novecento el profesor de Teoría Política de la Complutense Víctor Alonso Rocafort. Con unos argumentos similares se movilizaron hace 10 días medio millar de profesores que sacaron sus clases a las calles de Madrid.
Existe una fuerte oposición a perder autonomía en pos de la eficacia
El catedrático de Física Teórica en la Universidad de Valencia José Adolfo de Azcárraga, uno de los redactores del informe, se defiende de algunas de las críticas asegurando que provienen de “inmovilistas” y añade: “Muchos de quienes dicen ‘defender una universidad pública y de calidad’ solo están defendiendo sus propios intereses; algunos, incluso, solo ven en las universidades una agencia de colocación / empleo público. La mejor defensa de la universidad pública, de la que toda la comisión es partidaria, es la defensa de su calidad”.
“Todos [los informes] dicen básicamente lo mismo, porque a la postre son todo obviedades que cualquiera que observe el sistema puede concluir más o menos”, se queja el especialista José Ginés Mora, que ha vivido de cerca la redacción de algunos de esos textos. Se refiere a los informes para reformar la financiación universitaria de 1995, 2007 y 2010, todos ellos hechos desde el Consejo de Universidades; y los que pretendían sentar las bases de mejora de la universidad: el informe Bricall, Universidad 2000, de ese año, encargado por la Conferencia de Rectores (CRUE); el solicitado a la OCDE durante la primera legislatura de Zapatero y presentado en 2008; y el encargado a un grupo de expertos internacionales poco después (Audacia para llegar lejos, se titulaba en 2010). De este, el último informe de Propuestas para la reforma... ha tomado muchas cosas, entre otras, la propuesta de gobierno universitario.
Pero los bandos del agrio debate se pueden ver, incluso, dentro del propio informe, ya que los dos de los nueve expertos de la comisión —los profesores de Derecho Óscar Alzaga y Mariola Urrea— han firmado una adenda rechazando las propuestas sobre el gobierno y el sistema de acceso. Creen que pueden ser inconstitucionales por poner en peligro la autonomía universitaria y la libertad de cátedra. “¿Sería inconstitucional una ley que en la práctica otorgase el gobierno de las universidades públicas a las comunidades autónomas?”, se preguntan y hablan de “un riesgo para la plena independencia investigadora”, de los profesores contratados. A pesar de las cautelas que pone el informe (que los profesores con contratos laborales no puedan ser más de 49%), estos expertos consideran que hay una manifiesta una voluntad de “caminar hacia la desfuncionarización progresiva del profesorado”.
Algunas críticas proceden de “inmovilistas”, dice uno de los redactores del informe
Azcárraga asegura que esto no es así, que queda perfectamente claro en el informe y añade: “No hay novedad especial en esto, salvo en que se insiste en abrir el sistema a profesores extranjeros”. Ya hay figuras de docentes contratados no funcionarios y que, de hecho, no pueden pasar de ese 49% de máximo legal que los expertos piden mantener. Sin embargo, Alzaga y Urrea señalan que con el sistema propuesto, las actuales figuras contractuales dejarían de ser “una etapa transitoria” hasta conseguir la plaza de titular o catedrático funcionario, de tal manera que podría significar en la práctica que en “los próximos lustros se cubriría gran parte de las plazas de profesores” de modo “discrecional”. De nuevo, aparte del temor por la libertad de cátedra, aparece el miedo a más endogamia.
Pero, de nuevo, de eso mismo se les acusa a ellos. “La adenda es una oda a la mediocridad y al caciquismo que ha plagado la universidad española por generaciones”, escribe el blog de Fedea Nada es gratis el profesor de la Universidad de Pensilvania Jesús Fernández Villaverde. “No creo que ningún profesor universitario tenga que ser funcionario. En EE UU –como ocurre, por otra parte, en muchos países— las universidades públicas funcionan muy bien sin que los profesores sean funcionarios”, añade.
En todo caso, el informe mantiene ese límite del 49%, pero propone un sistema de acceso a una plaza de funcionario muy parecido al que impulsó hace 10 años el Gobierno del PP (habilitación), con exámenes nacionales, que el siguiente Gobierno socialista cambió con el argumento de que era muy caro y, encima, la endogamia encontraba resquicios para colarse. Sin embargo, parece que tampoco se ha solucionado con el actual sistema con el que la Agencia de Calidad (ANECA) acredita mediante documentación a los candidatos que tienen méritos para ser profesor titular o catedrático. En muchas ocasiones, según se quejan distintos expertos, las universidades acaban dando la plaza al candidato acreditado del propio campus en una especie de teatrillo de proceso de selección.
Quintanilla: “La endogamia se combate con moral cívica académica”
“Pero la endogamia no se combate volviendo a habilitación, sino con moral cívica”, dice Miguel Ángel Quintanilla, profesor de la Universidad de Salamanca, exsecretario de Estado de Universidades con Gobiernos del PSOE y testigo o redactor de esa media docena de informes para mejorar los campus españoles de las últimas dos décadas. No le parecen mal muchas de las propuestas del informe —sí rechaza usar los ranking internacionales para repartir presupuestos—, pero la clave, dice, como señala el propio texto, es la voluntariedad (que cada campus pueda elegir su forma de gobierno, su modelo de contratación), acompañada con incentivos y, sobre todo, de esa nueva “ética moral o académica” que supere los corporativismos y permita que la sociedad “confíe de verdad en la autonomía universitaria” y las administraciones venzan “la tentación de intervenir” regulándolo todo.
“Se trata de un informe valioso y que va en línea, en la mayor parte, con las recomendaciones habituales de la OCDE”, dice especialista chileno José Joaquín Brunner, que encomia la propuesta de cambio en el gobierno de los campus. Pero echa de menosideas para mejorar la eficacia interna o nuevas formas docentes al albur de las nuevas tecnologías. Precisamente, muchas voces críticas al informe creen que este fía todo a la investigación y deja a la docencia en segundo plano.
“El informe realiza un análisis [...] esencialmente correcto cuando señala los problemas, aunque lo realiza con una dosis de acritud innecesaria, y probablemente injusta, y despliega un conjunto de propuestas que merecen ser analizadas y debatidas”, escriben los expertos en financiación universitaria Juan Hernández Armenteros y José Antonio Pérez. Pero se quejan, entre otras cosas, de que esquiva algo “obvio”: “España no puede aspirar a situar a una docena de universidades entre las 200 mejores del mundo si no aporta muchos más recursos públicos y privados a sus universidades, siempre que esta aportación se realice en función de resultados contrastados”. En este sentido, Azcárraga asegura: “El muy escaso presupuesto de las universidades es un grave inconveniente, pero no es excusa suficiente para justificar el estado: las universidades podrían ser mucho mejores con la actual financiación”.
El catedrático de Sociología de la Complutense Mariano Fernández Enguita, está de acuerdo con el diagnóstico —“la endogamia siempre creciente en la selección del profesorado; el clientelismo de los organismos de gobierno”, entre otros—, pero advierte que no cualquier alternativa vale, y califica el trabajo de los expertos como una “chapucita”, “unas veces reiterativa y otras inconsistente, en la que se mezclan lugares comunes y diagnósticos aventurados, observaciones banales y propuestas de detalle innecesarias”.
Los sabios de la comisión aseguran que no han buscado una universidad ideal, sino una serie de recomendaciones “posibilistas”. Aún así, las respuestas han sido lo apasionadas y graves que se pueden ver en las líneas antecedentes. “Todos los académicos nos creemos que somos los más listos del mundo”, dice Quintanilla sobre el tono de un debate que le producen una cierta sensación “de eterno retorno”. Y concluye: “El mundo académico funciona casi igual en todo el mundo. Hay corporativismo y este solo se puede compensar con una fuerte moral cívica o académica”.
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The eternal return of university reform
The debate starts to transform campus without consensus by serious disagreements about the power of the directors or the independence versus autonomy
The fate of the University creative, MARIA TERESA MIRAS
J. A. Aunión 18 MAR 2013 - 23:10 CET
At least seven reports of national and international experts in the past two decades have come to the same weaknesses noted in the Spanish university system: some rectories with problems of leadership selection and recruitment of teachers who apparently does not encourage the best get a post (many speak directly of inbreeding) insufficient funding (to be ordered more rates accompanied by more scholarships) and very detached from the results ... And many of the proposed solutions are repeated over and over again without ever arriving to put up or at least not so that solve the weaknesses of our university system, as highlighted by each new report. The last one, commissioned by the Minister of Education, José Ignacio Wert, a group of experts, is just beginning to discuss with the directors and the autonomous communities. And starting positions offer little room for optimism, in a context of deep cuts well (over 1,200 million since 2010) that as principals are not conducive to change.
But in any case, why each university reform debate seems to bring us back to square one? According to one side of the argument, is the resistance to change in an environment as powerful as immobile. Those who are in the opposite position that they consider lobbying return again and again to the fray with its proposals wrong, neoliberal universities seeking to operate as businesses, losing their dedication to public service. In this camp, some argue that the Spanish university is not so bad-even that is well-and that is what it lacks funding, and further that, even accepting that needed changes, rejects the remedies that are proposed.
And all this, always within a discussion with a dialectic muddy battle, a stark intellectual fencing in the style of literary polemics of the Golden Age in which often intersect the same accusations from one side and the other, by example, promoting inbreeding and protection of power cliques. That it has happened again with the recent report of proposals for reforming and improving the quality and efficiency of the Spanish university system.
Numerous reports have indicated the same shortcomings for 20 years
This paper recommends, among other things, that a director with ability to name all the important positions (deans and heads of centers) and to determine the course of the institution be chosen from prestigious academics worldwide by a Board of University, who will be held accountable. This body would come to participate, choosing one of its members, the autonomous communities. Now both the rector and the deans are elected by popular vote among its academic and principal governing body (which the body should submit a large part of their decisions) is the Council, which most often have their own cloister ( composed of teachers and to a lesser extent, students and administrative staff) and deans.
For the selection of teachers propose two tracks: one for faculty members and other officials and professors to be full and permanent hired under the criteria set by each university. In terms of funding, insist that there is more (to reach 3% of GDP, is now a shrinking 1.2%), among other things, to provide more and better scholarships, but also that links a much most of the budget to the results (especially research), for which it would take many more transparency mechanisms. For example, they propose to look at a number of international rankings (the Shanghai, the Times Higher Education and QS), as well as other new merit-based research (six-year) faculty of each campus or the employability of graduates. José Ignacio Wert Minister has said that the text is one of the starting points to discuss reform, he says, with all sectors and communities. However, it has already provoked much opposition.
"It goes against the basic democratic principles in outlining its governance model; seriously injured university autonomy and academic freedom, while university establishes a hierarchical model, possibly inbred and corrupt", blogs at the Novecento Collective Professor of Political Theory at the Complutense Victor Alonso Rocafort. With similar arguments mobilized 10 days ago five hundred teachers took their classes to the streets of Madrid.
There is strong opposition to losing autonomy in pursuit of efficiency
Professor of Theoretical Physics at the University of Valencia José Adolfo de Azcarraga, one of the authors of the report, is defended by some of the reviews come from ensuring that "hardliners" and adds: "Many of those who say 'defend a public university and quality 'are only defending their own interests, some even in universities only see an employment agency / public employment. The best defense of public universities, which favors full committee, is the defense of its quality. "
"All [the reports] say basically the same thing, because in the end are all truisms that anyone who observes the system can roughly conclude," complains the specialist José Ginés Mora, who has lived close to the wording of some of these texts. This refers to the reports to reform university funding in 1995, 2007 and 2010, all made from the University Council, and those who sought to lay the groundwork for improving the university: Bricall report, University 2000 of that year, commissioned by the Conference of Rectors (CRUE), the OECD asked during Zapatero's first term and presented in 2008, and appointed an international expert group soon after (Audacity to get away, was called in 2010). In this, the final report of proposals for reform ... has taken many things, among others, the proposed university governance.
But the sides of the bitter debate can be seen, even within the report itself, as two of the nine experts from the commission, law professors and Mariola Alzaga Oscar Urrea, have signed an addendum rejecting proposals on governance and access system. They think they can be unconstitutional for endangering university autonomy and academic freedom. "Would it be unconstitutional a law that in practice the government would grant public universities autonomous communities?" They ask and talk about "a risk to the full research independence" of assistant professors. Despite the precautions that puts the report (which teachers labor contract can not be more than 49%), these experts believe that there is a clear will to "walk towards progressive desfuncionarización teacher."
Some reviews are from "hardliners", says one of the authors of the report
Azcarraga said that this is not so, it is perfectly clear from the report and added: "No special novelty in this, except that the system insists on opening foreign teachers." Already there are figures of contract teachers and staff not in fact can not exceed 49% of the maximum legal experts keep calling. But Urrea Alzaga and show that with the proposed system, the current contractual arrangements would no longer be "a transitional stage" until the starting place or Professor official, so that might mean in practice that in "the next few decades would cover much of the squares of teachers "so" discretionary ". Again, apart from the fear of academic freedom, fear appears to more inbreeding.
But again, that they are charged the same to them. "The addendum is an ode to mediocrity and despotism that has plagued the Spanish university for generations," writes the blog Nothing is free Fedea Professor at the University of Pennsylvania Jesus Fernandez Villaverde. "I do not believe that any university professor has to be official. In the U.S., as it happens, on the other hand, in many countries, public universities work very well without teachers are staff, "he adds.
In any case, the report maintains that the 49% ceiling, but proposes a system of access to a parking officer prompted much like that 10 years ago the PP (enable), with national examinations, the socialist government changed following arguing it was too expensive and over inbreeding was to sneak loopholes. However, it seems that has not been solved with the current system that the Quality Agency (ANECA) evidenced by documentation to candidates who have deserving professor or professor. On many occasions, as various experts complain, just giving universities the candidate square accredited campus into a kind of theater of the selection process.
Quintanilla: "Inbreeding is fought with academic civic morality"
"But inbreeding is not re-habilitation battle, but with civic morality," says Miguel Angel Quintanilla, professor at the University of Salamanca, former Secretary of State for Universities and PSOE governments witness or editor of half a dozen such reports to improve Spanish campuses of the last two decades. Not seem bad many of the proposals in the report, itself refuses to use the international ranking to spread estimates, but the key, he says, as the text itself is a voluntary (each campus to choose their form of government, their model recruitment), together with incentives and, above all, of the new "moral ethics or academic" in excess of corporatism and allow society "really rely on university autonomy" and administrations overcome "the temptation to intervene" regulating it everything.
"This is a valuable report that goes online and in the majority, with the usual recommendations of the OECD", says José Joaquín Brunner Chilean specialist, commending the proposed change in the government of the campus. But menosideas misses to improve internal efficiency or new ways teachers at the mercy of the new technologies. Indeed, many critics believe that this report trusts all research and teaching leaves in the background.
"The report provides an analysis [...] essentially correct when he points out the problems, but it takes a dose of unnecessary acrimony, and probably unfair, and displays a set of proposals that deserve to be discussed and debated," write the experts Juan Hernández Armenteros university funding and Jose Antonio Perez. But complain, among other things, that elusive something "obvious": "Spain can not aspire to put a dozen among the top 200 universities in the world without bringing many more public and private resources to their universities, provided this contribution is made on the basis of proven results. " In this sense, Azcarraga said: "The very low budget of universities is a major drawback, but it is not sufficient excuse to justify the state: universities could be much better with the current funding."
Professor of Sociology at the Complutense Enguita Mariano Fernández, agrees with the diagnosis - "ever increasing inbreeding in the selection of teachers, and the patronage of the government agencies," among others, but warns that it is not any alternative, and describes the work of the experts as a "chapucita", "sometimes repetitive and other inconsistent, which are mixed diagnoses platitudes and adventurous, banal observations and proposals of unnecessary detail."
The sages of the commission say they have not sought a university ideal, but a series of recommendations "possibilistic". Still, the responses have been so passionate and serious that can be seen in the background lines. "All academics we believe we are the smartest in the world," says Quintanilla on the tone of a debate that will produce a certain feeling "eternal return". He concludes: "The academic world works almost the same throughout the world. There corporatism and this can only be compensated by a strong civic moral or academic. "
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